Santísima Virgen de la Esperanza Macarena en el Salvador
Santisima Virgen de la Amargura en Campana
Santísima Virgen de la Angustia (Los Estudiantes) calle San Gregorio
Santisima Virgen del Patrocinio ( Cachorro ) en Campana
Santisima Virgen del Mayor Dolor y Traspaso ( Gran Poder )
Santisima Virgen de la Esperanza de Triana en su barrio
Santisima Virgen de las Angustias ( Los Gitanos )
Santisima Virgen del Dulce Nombre en Campana
Santísima Virgen de la Paz entrando en Campana
Santísima Virgen de la Paz entrando en Campana
Santísima Virgen de Guadalupe (las Aguas ) en Campana
Santísima Virgen de la Estrella calle Rioja
Santísima Virgen de la Hiniesta
En la Semana Santa de Sevilla hay muchísimas cofradías y muchísimos Pasos de Palios de Vírgenes. Pero en esta entrada he puesto las Vírgenes mas bonitas de la Semana Santa de Sevilla :
1 Virgen de la Esperanza Macarena
2 Virgen de la Angustia, Hermandad de los Estudiantes
3 Virgen de la Amargura
3 Virgen de la Amargura
4 Virgen del Patrocinio, Hermandad del Cachorro
5 Virgen del Mayor Dolor y Traspaso, Hermandad del Gran Poder
6 Virgen de la Esperanza de Triana
7 Virgen de las Angustias, Hermandad de los Gitanos8 Virgen del Dulce Nombre
9 Virgen de la Paz
10 Virgen de Guadalupe, Hermandad de las Aguas
11 Virgen de la Estrella
12 Virgen de la Hiniesta
Leyendas de Vírgenes:
La legendaria historia de la Macarena se inicia con
la llegada de un viajero italiano a Sevilla, que iba a embarcarse
hacia las Indias, pero enfermó antes de subirse al barco. Fue
trasladado al antiguo hospital de las Cinco Llagas, donde falleció sin
testamento alguno y sin que nadie reclamara su cadáver. Al año siguiente, el
hospital decidió apropiarse de las pertenencias del misterioso
viajero. Abrieron su maleta y allí apareció la mascarilla y las
manos de una hermosa imagen de la Virgen.
Cuenta la leyenda popular que tuvieron que ser las monjas del
hospital quienes se hicieron cargo de la Virgen, que por falta de espacio en
la capilla del sanatorio quedó guardada sin recibir culto.
Una hermandad recién fundada en el cercano templo
de San Basilio, en el siglo XVI, y que tenía como titular al Santo
Crucifijo, tenía la idea de adquirir una imagen para que llevara la advocación
de Esperanza. Fue así como, según cuenta la tradición, miembros de la
corporación conocieron a la preciosa imagen que guardaban con celo las monjas.
Dio la casualidad que, por aquellos tiempos, al hospital le hacía falta un
reloj con campanas. Al enterarse de ello la hermandad, les propuso
cambiar la Virgen por un reloj que recientemente le habían donado al
convento. Lo aceptaron, pero bajo una premisa irrompible: si la Virgen
volvía a entrar alguna vez en el hospital, actual Parlamento, de allí no volvería
a salir.
Durante cientos de años, la hermandad respetó ese pacto no
escrito y nunca más volvió al hospital… hasta el año 1937. Aquel Viernes
Santo, aunque la Virgen entraba en la Anunciación por la quema de San Gil, la
hermandad decidió ir hasta el hospital, donde recogió a varios militares
heridos, que se incorporaron al cortejo y la acompañaron de vuelta al templo
universitario. Se incumplía entonces el mítico acuerdo, pero la Virgen siguió
perteneciendo a la hermandad.

